Vigilancia de los efectos en la salud visual del trabajo con pantallas de visualización de datos

  1. Mar Seguí Crespo
Dirixida por:
  1. Elena Ronda Pérez Director

Universidade de defensa: Universitat d'Alacant / Universidad de Alicante

Fecha de defensa: 01 de xullo de 2010

Tribunal:
  1. María Teresa Ruiz Cantero Presidente/a
  2. Joaquín Moncho Vasallo Secretario/a
  3. Carlos Ruiz Frutos Vogal
  4. Paloma Astasio Arbiza Vogal
  5. Juan J. Durban-Fornieles Vogal

Tipo: Tese

Teseo: 294593 DIALNET

Resumo

Durante las últimas décadas la expansión de las nuevas tecnologías informáticas ha traído como consecuencia un incremento del uso de pantallas de visualización de datos (PVD) en todos los medios, incluido el laboral. El desarrollo de tareas que obligan al trabajador a permanecer de manera prolongada delante del ordenador se ha relacionado, entre otros efectos, con alteraciones oculares y visuales como la fatiga visual. En la VI Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, de los trabajadores que refieren problemas visuales como una de las tres principales alteraciones derivadas de su trabajo, el 80% utiliza el ordenador a menudo o siempre. La vigilancia de la salud visual es un elemento esencial en la protección de los trabajadores expuestos a PVD. En respuesta a la directiva del Consejo de Europa de 1990 (90/270/CEE), los Estados miembros han publicado diversos protocolos en los que se establecen las características específicas que debe reunir el examen de salud de los trabajadores expuestos a PVD. En España el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica (PVSE) de PVD editado por el Ministerio de Sanidad y Consumo (MSC) es el más utilizado por los profesionales de la prevención de riesgos laborales para el abordaje de este factor de riesgo. Transcurridas casi dos décadas desde que el Consejo de Europa estableciera los estándares mínimos, dado que no se conocen hasta la fecha estudios en los que se evalúe la calidad de los protocolos empleados en Europa para la vigilancia de la salud de los trabajadores expuestos a PVD y con los últimos hallazgos científicos sobre riesgos visuales ocupacionales en estos trabajadores, se ha considerado necesario revisar estos protocolos. Paralelamente, se ha realizado una revisión bibliográfica en seis bases de datos internacionales, de los estudios epidemiológicos publicados en la última década, sobre la presencia de sintomatología ocular y visual en trabajadores expuestos a PVD y su asociación con factores de riesgo laboral. La revisión ha identificado 14 artículos de diseño transversal, en los que se observan variaciones metodológicas en la elección de los grupos de comparación de expuestos y no expuestos. En todos los estudios la valoración de los síntomas se realiza por medio de cuestionario, que mide la frecuencia de aparición y en ocasiones la intensidad con la que se presentan. Se ponen de manifiesto grandes diferencias entre estudios, en relación al conjunto de síntomas que se deben incluir, la terminología empleada en su denominación y la definición de la variable respuesta que establece cuándo un trabajador se debe considerar sintomático. Esto conlleva una gran heterogeneidad en los resultados de prevalencia de sintomatología ocular y visual observados, que dificulta enormemente la comparación entre estudios. Se observa inconsistencia en los resultados obtenidos al estudiar la asociación de la sintomatología ocular y visual con la exposición y con variables optométricas propias del trabajador. De la revisión de los artículos llama la atención el bajo número de estudios que incorporan la realización de exámenes visuales a los trabajadores. A la vista de estos antecedentes se plantea el siguiente trabajo que tiene como objetivo general analizar los efectos en la salud visual del trabajo con pantallas de visualización de datos y establecer las recomendaciones de la vigilancia de la salud visual en una muestra de profesores universitarios. Para ello, se ha realizado en primer lugar la revisión del protocolo de PVD español, y posteriormente la revisión y comparación de tres protocolos europeos, de Reino Unido, Francia y España. En ambos estudios se ha llevado a cabo una estrategia de consenso estructurado entre evaluadores nacionales e internacionales, en dos fases consecutivas: evaluación individual de los protocolos haciendo uso de una guía de consenso elaborada para este estudio a partir del instrumento AGREE, y posterior reunión entre evaluadores para adoptar acuerdos y precisar las recomendaciones finales de mejora. Para el análisis se calcula la puntuación estandarizada de los dominios evaluados: Alcance y objetivos, Participación de los implicados, Rigor en la elaboración, Claridad y presentación, y Aplicabilidad, así como la Contribución y la Comparabilidad. También se analiza la concordancia en las respuestas de los evaluadores. La revisión del protocolo español ha puesto de manifiesto que la mayor parte de las cuestiones evaluadas no alcanzan la calidad adecuada, los evaluadores no lo recomiendan para valorar los efectos de las PVD sobre la salud visual de los trabajadores expuestos, consideran que habría que reelaborarlo. En la comparación, los tres protocolos presentan puntuaciones bajas (menores al 50%) en seis de los siete dominios del AGREE. El protocolo de Reino Unido es el mejor valorado, mientras que el español obtiene los peores resultados. La fiabilidad y el análisis de las diferencias muestran una alta coincidencia de los evaluadores en sus puntuaciones y comentarios. Los resultados sugieren la necesidad de que las instituciones responsables revisen y actualicen estos protocolos para establecer recomendaciones basadas en la evidencia que sean útiles para la vigilancia de la salud visual de estos trabajadores. Posteriormente, se ha efectuado un estudio epidemiológico observacional transversal en una muestra de 266 profesores universitarios, estructurado en tres etapas: un examen preliminar para determinar si la persona por sus antecedentes o condiciones visuales puede incluirse o no en el estudio, un examen visual completo con valoración del estado refractivo, acomodativo y binocular del trabajador, y la cumplimentación de dos cuestionarios, uno sobre las características de la exposición a PVD y otro sobre sintomatología ocular y visual percibida durante la jornada laboral o en los momentos inmediatamente posteriores a la misma. A partir de la puntuación obtenida en el cuestionario de síntomas se propone una definición de astenopía que permite llegar a un equilibrio entre sensibilidad y especificidad en el diagnóstico. La prevalencia de astenopía es 57,5%. Los tres síntomas más frecuentemente referidos son picor (68,0%), sensación de ver peor (57,1%) y enrojecimiento (51,9%). La exposición a PVD no aumenta el riesgo de padecer astenopía, ni de presentar resultados alterados en las pruebas optométricas. El análisis multivariante señala que el punto próximo de convergencia (PPC) presenta asociación con la presencia de astenopía OR 17,79 IC95%(1,96-161,44) en los ¿ 35 años. Esta medida es el criterio más usado por los optometristas para diagnosticar la insuficiencia de convergencia. El uso de lentes de contacto, la mala estabilidad de la película lagrimal y ser mujer mayor de 35 años también incrementa el riesgo de presentar síntomas. La valoración del estado de la visión binocular de estos trabajadores y de su superficie ocular, debe incluirse de forma sistemática en la vigilancia de su salud visual, dada su asociación con la presencia de síntomas. Asimismo, dado que el PVSE de PVD español recomienda el uso de analizadores de la visión para los reconocimientos de los trabajadores usuarios de PVD, se ha procedido a comprobar la validez del Vision Tester OPTEC 6500 como instrumento de diagnóstico de las condiciones visuales de estos trabajadores. Mediante el uso de este instrumento, se han efectuado una serie de pruebas optométricas a los 266 profesores universitarios. Los resultados de estas medidas se han comparado con los análogos del examen visual realizado por un optometrista, que se ha considerado como gold standard. Se observa una débil concordancia entre los resultados obtenidos con el OPTEC 6500 y los del examen visual de referencia. Además se detecta un exceso de falsos positivos en las medidas efectuadas con el OPTEC 6500 y bajos valores predictivos positivos que desaconsejan la aplicación de este instrumento en la vigilancia de la salud visual de la población trabajadora. Para finalizar, en base a los resultados obtenidos en este trabajo, se plantean una serie de recomendaciones consensuadas entre evaluadores, con la intención de mejorar los protocolos de PVD desde la perspectiva de la salud visual. Se destaca la necesidad de que especialistas en salud visual participen en las futuras actualizaciones de los protocolos, en las que se debería contar con estudios piloto que identifiquen las dificultades de su aplicabilidad y con las opiniones de los trabajadores expuestos para que se tengan en cuenta sus necesidades, sobre todo de los grupos de riego especialmente vulnerables a sufrir los efectos de la exposición. Se considera imprescindible incorporar criterios de evidencia científica sobre salud visual ocupacional a los contenidos de los protocolos, y disponer de herramientas para la vigilancia que hayan sido validadas y que permitan definir criterios de normalidad. Los protocolos deben informar sobre los costes/beneficios de su implementación e incluir indicadores epidemiológicos para la vigilancia de la salud visual colectiva. También se aportan diversas reflexiones acerca de cómo llevar a cabo la prevención y la planificación de los reconocimientos visuales en este colectivo laboral de trabajadores expuestos a PVD. La vigilancia de la salud visual de los trabajadores que usan PVD debe hacerse independientemente del tiempo de exposición ante el ordenador. Pruebas específicas (PPC y BUT) y pruebas que aseguren un buen seguimiento de grupos de riesgo como los usuarios de lentes de contacto (examen con biomicroscopio y topografía) son imprescindibles en la vigilancia de la salud visual de los trabajadores expuestos a PVD, dado que los resultados alterados de las mismas determinan en mucha ocasiones la aparición de los síntomas. En conclusión, el presente trabajo incorpora una serie de recomendaciones a la vez que plantea nuevas herramientas para llevar a cabo de una forma más eficiente la vigilancia de la salud visual de los trabajadores expuestos a PVD, y abre la posibilidad de futuras investigaciones de carácter prospectivo, en las que se evalúe la aplicabilidad de las mejoras propuestas, en grupos de riesgo con determinadas alteraciones oculares o visuales.